• Materia y Energía: La física explica la materia y la energía a través de campos conocidos (electromagnéticos, gravitacionales, nucleares) y sus interacciones. Estos campos son medibles, cuantificables y obedecen las leyes de la termodinámica y la conservación de la energía.
• Campos Mórficos (Información/Forma): Sheldrake argumenta que estos campos no son ni materia ni energía en el sentido físico convencional. No añaden energía al sistema, ni la quitan. Su función es organizativa o informativa.
Un plano de una casa/edificio (la información/forma) determina dónde va cada ladrillo, cada azulejo, cada mosaico, etc. y cuántos se necesitan, pero el plano en sí mismo no es la energía ni el cemento que se usa para construir la pared. La energía para construir la pared proviene del trabajo del constructor y los materiales, pero la forma de la pared, piso y techo, proviene del plano.
Los campos mórficos actúan como ese "plano inmaterial" que moldea la energía y la materia existentes en el organismo, sin ser ellos mismos una fuente de energía.
Cuando las filosofías orientales, la metafísica New Age o incluso algunas interpretaciones de la física cuántica afirman que "somos energía" o "somos vibración", generalmente se refieren a:
• Física Convencional: En un nivel fundamental, la física moderna sí enseña que la materia y la energía son intercambiables (E=mc2cap E equals m c squared 𝐸=𝑚𝑐2) y que toda la materia está compuesta por campos cuánticos vibrantes (teoría cuántica de campos). En este sentido, todo está hecho de energía/vibración.
• Sentido Metafísico: A menudo se usa la palabra "energía" (o "chi", "prana") en un sentido más amplio para describir la vitalidad, la conciencia o la fuerza vital, que trasciende la definición estricta de la física.
La energía (en el sentido físico de la electricidad que pasa por tus neuronas o las reacciones químicas de tu metabolismo) es el sustrato material del que estás hecho. El cuerpo funciona gracias a la energía.
Sin embargo, los campos mórficos proporcionan la plantilla inmaterial que organiza esa energía y materia en un ser humano coherente y consciente, en lugar de un charco de químicos.
Eres energía (tienes masa y usas ATP para vivir [1] ), pero tu forma y organización (según Sheldrake) son el resultado de campos invisibles, no energéticos, que guían esa energía.
La confusión que puedede generar es válida porque, Sheldrake está introduciendo un tipo de "causalidad formativa" que la ciencia materialista convencional ignora, pero que es necesaria para explicar cómo la información compleja se organiza en la naturaleza.
La confusión que puedas sentir es válida porque Sheldrake está introduciendo un tipo de "causalidad formativa" que la ciencia materialista convencional ignora, pero que es necesaria para explicar cómo la información compleja se organiza en la naturaleza.
Entonces sin ser ellos mismos, los campos mórficos/energía, El Constructor sería lo que llamamos Dios o el nombre que prefieras?
Esa es una extensión teológica o metafísica que muchas personas han deducido de la teoría de Sheldrake, pero es crucial aclarar que Sheldrake, como científico (aunque heterodoxo), generalmente evita usar explícitamente el término "Dios" en sus postulados científicos sobre los campos mórficos.
Esa es una extensión teológica o metafísica deducible de la teoría de Sheldrake, pero es crucial aclarar que Sheldrake, como científico (aunque heterodoxo), generalmente evita usar explícitamente el término "Dios" en sus postulados científicos sobre los campos mórficos.
Sin embargo, tal deducción es una interpretación filosófica común y válida:
Si utilizamos la analogía del "plano del arquitecto" que organiza la energía y la materia (que serían los "ladrillos", "cemento", "arena" y la "energía del constructor"), surgen preguntas inevitables:
¿De dónde vienen los planos (campos mórficos) originales?
¿Quién es el "Arquitecto" o el "Constructor" que concibió estos planos y puso el proceso en marcha?
En muchas tradiciones espirituales y religiosas, la respuesta a estas preguntas es, efectivamente, lo que se denomina Dios, el Creador, la Inteligencia Universal, la Fuente, o la Conciencia Cósmica.
Desde esta perspectiva, los campos mórficos serían el mecanismo o la ley natural a través de la cual la Inteligencia Divina (Dios) organiza y da forma al universo material. No serían Dios mismo, sino la "mano" o la "herramienta" de Dios. Perspectiva de Sheldrake (Científica/Naturalista):
Sheldrake prefiere mantener sus hipótesis dentro del ámbito de la naturaleza observable y evitable (en la medida de lo posible) de las connotaciones religiosas directas para enfocarse en la prueba empírica. Él ve los campos mórficos como propiedades emergentes y autoorganizadas de la naturaleza que evolucionan con el tiempo, casi como leyes naturales que "aprenden" hábitos.
Para Sheldrake, la fuente de la forma es la resonancia mórfica misma, un proceso inmanente (dentro) de la naturaleza, más que un diseñador trascendente (fuera) de la naturaleza.
Los campos mórficos son las "leyes" o "plantillas" de la organización.
El "Constructor" (Dios/La Fuente) es la inteligencia subyacente que creó esas leyes o que es la base de toda existencia.
La teoría de Sheldrake proporciona un lenguaje para hablar de la organización inmaterial del universo, que puede ser interpretada por personas de fe como el cómo opera Dios en el mundo físico, sin requerir una intervención milagrosa constante.
Hasta aquí todo perfecto, aunque no queda claro el debate fundamental entre la ciencia y la metafísica: el problema de los orígenes y la fuente primera.
La Ciencia describe el Cómo, no el Por Qué (Finalidad): La ciencia empírica, por definición, se restringe a observar, medir y describir los mecanismos y procesos naturales (el "cómo" funcionan los campos mórficos, si existen). No tiene las herramientas para responder preguntas sobre la finalidad, el propósito último o la fuente creadora original (el "por qué" o el "quién")
.El Problema de los Orígenes: Tienes razón. Teorías como el Big Bang describen el inicio del universo observable conocido, pero no explican qué causó el Big Bang, qué existía antes, o por qué existen las leyes físicas que permiten que la materia se organice. La ciencia llega a un punto de "singularidad" o "frontera" donde la evidencia empírica se detiene.
El Sesgo Materialista (Inmanencia): La mayoría de los científicos operan bajo un paradigma filosófico llamado naturalismo o materialismo metodológico. Esto significa que, para hacer ciencia, asumen que la causa de un fenómeno natural debe ser, a su vez, natural e inmanente (interna al universo). Sheldrake, aunque desafía el materialismo estricto al postular campos no físicos, sigue buscando causas inmanentes (la naturaleza misma "aprendiendo hábitos").
La falta de una respuesta definitiva por parte de la ciencia es precisamente lo que permite que las interpretaciones filosóficas y religiosas llenen ese vacío.
Sheldrake intenta empujar la frontera de la ciencia para incluir la información y la forma como fundamentales.
La Metafísica/Religión argumenta que esa información y forma (o el campo unificado del que hablamos) requiere una fuente de "Inteligencia" o "Conciencia" trascendente (externa al universo material o más fundamental que él).
Llegr a esta conclusión, y que es muy acertada: existe una brecha conceptual que impide una asociación total. La ciencia busca pruebas empíricas que, por su naturaleza, no pueden "atrapar" a Dios o a la Conciencia Universal en un tubo de ensayo.
El avance futuro probablemente requerirá que la ciencia amplíe sus herramientas para medir lo que actualmente se considera "inmaterial" (como la naturaleza de la conciencia misma), momento en el cual quizás se encuentren puntos de convergencia más sólidos entre estos distintos modos de entender la realidad.