Sheldrake parte de la idea de que muchas de estas prácticas no son meras supersticiones, sino tecnologías de la conciencia con efectos reales y medibles tanto en la mente como en el cuerpo y en la relación con la naturaleza. El libro es serio y bien documentado de tendiente a crear puentes entre la ciencia contemporánea y las prácticas espirituales tradicionales que la mayoría de las religiones y tradiciones han mantenido durante milenios.
El libro está organizado en torno a siete prácticas espirituales universales que aparecen en casi todas las tradiciones y que, según Sheldrake, pueden ser reinterpretadas y validadas desde la ciencia actual:
Revisión de los estudios neurocientíficos y los efectos sobre el cerebro, el sistema inmunitario y la longevidad. Sheldrake defiende que la meditación nos conecta con campos de conciencia más amplios (resonancia mórfica).
Cómo el acto de dar gracias (a la vida, a la naturaleza, a los demás) altera la fisiología y fortalece la resonancia con los campos de la abundancia y la bondad.
Incluye prácticas como caminar en la naturaleza, el contacto con animales y plantas, y el uso ritual de plantas psicoactivas. Sheldrake habla de la conciencia vegetal y de la posibilidad de “comunión” real con otros seres vivos.
Defiende que los rituales no son “magia simbólica” sino formas de alinear nuestros campos mórficos personales con campos más grandes (familiares, culturales, planetarios).
Presenta evidencias de que ciertos lugares (Stonehenge, Lourdes, el Ganges, etc.) tienen campos mórficos intensificados por siglos o milenios de intención humana concentrada.
Capítulo más abiertamente teísta/pantenteísta: Sheldrake recupera la idea de una conciencia divina inmanente al universo y propone que la oración y la contemplación son formas de sintonizar con ese campo último.
El trato es respetuoso tanto con la ciencia como con la espiritualidad. Sheldrake no pide “creer sin evidencia”, sino experimentar directamente estas prácticas y observar sus efectos. Su tesis principal es: "Las prácticas espirituales son tecnologías evolucionadas de la conciencia que nos conectan con campos más amplios de mente y significado. La ciencia materialista las rechazó porque no encajaban en su paradigma, pero un paradigma ampliado (que incluya los campos mórficos y una conciencia participativa) las valida y todo indica que se necesita".
Es probablemente el libro más “práctico” y menos polémico de Sheldrake; es ideal para aquellos que quieran recuperar una espiritualidad con los pies en la tierra y sin renunciar a la razón. Si buscas una introducción accesible y no-dogmática a cómo ciencia y espiritualidad pueden reconciliarse en la práctica diaria, este es el libro ideal de Rupert Sheldrake.
Extraído del libro La Ciencia y las Prácticas Espirituales (en palabras del propio Rupert Sheldrake).